Actualmente se considera que sólo existe una enfermedad de Parkinson pero la
realidad es un poco diferente. Se pueden distinguir varias formas clínicas y
evolutivas, con diferente expresión y pronóstico.
Por ejemplo, los pacientes relativamente jóvenes, por debajo de 65 años,
que comienzan con temblor generalmente presentan formas benignas, con una respuesta
al tratamiento buena y prolongada.
Con este grupo de pacientes hay que pensar a muy largo plazo por lo que el
tratamiento inicial debe combinar un neuroprotector como la Rasagilina (Teva) y
un agonista Dopaminérgico, preferiblemente de liberación prolongada como el
Pramipexol, el Ropinirol o los parches de Rotigotina.
En cambio, los sujetos cuyos signos iniciales son la torpeza, rigidez,
lentitud y sobre todo trastornos de la postura y la marcha suelen presentar una
evolución un poco más rápida. El debut de los síntomas en mayores de 70 años y
la presencia de otras enfermedades como la diabetes y la hipertensión son elementos que pueden
disminuir la capacidad de respuesta ante el Parkinson.
En los pacientes mayores de 70 años el tratamiento farmacológico suele comenzar
con formulaciones de Levodopa, como el Stalevo (Levodopa/Carbidopa/Entacapone)
y si es necesario se asocian con fármacos de segunda línea.
Sin embargo, existe una forma de conocer con mayor certeza el pronóstico de
un paciente con enfermedad de Parkinson. Se trata de aplicar “La Regla de los 5 años” que se basa en
la progresión lineal característica de los síntomas motores y la discapacidad.
Es decir: Así como haya evolucionado en los primeros cinco años lo hará en
los próximos cinco y en los otros cinco etc. Si el paciente tuvo pocos síntomas
en los primeros cinco años, respondió bien al tratamiento, tuvo poca o ninguna discapacidad
entonces es muy probable que los próximos cinco años sean igual de benignos.
Esta regla se cumple para la enfermedad de Parkinson pero no se comporta igual para otras enfermedades muy parecidas llamadas en conjunto Parkinsonismos.
Esta regla se cumple para la enfermedad de Parkinson pero no se comporta igual para otras enfermedades muy parecidas llamadas en conjunto Parkinsonismos.